jueves, 28 de junio de 2012

Póngale bolsillo al jean! Desnarcotícese!

Seguramente, muchos de ustedes deben estar como yo, adictos a "El patrón del mal", a la actuación de Andrés Parra que hasta la forma de la barriga de Pablo Escobar logró a la perfección! Y es que mucho de lo que se está tratando en la novela es brand new information para mí. Cuando mataron a Lara Bonilla yo tenía un año y cuando cayó Escobar, 10! Claramente no tuve consciencia plena de la guerra que vivió el país durante el reinado del personaje, ni siquiera veía noticieros. El asunto es que el problema no murió con el patrón, al contrario, caló profundo en el tuétano cultural del país y, aún hoy, agobia ciudades como Medellín y mi Cali bella.

Pero vamos por partes, qué es eso que entendemos como narco-estética? En mi imaginario, es la manifiestación de ese afán por ostentar de manera exagerada, desproporcionada y grandilocuente lo que se tiene, porque en la narco-cultura el dinero y el poder son las formas de existir en el mundo. Resumida en tres palabras: exuberancia de carnes. O en cuatro: protagonistas de nuestra tele.


Pues bien, dicha estética surge del interés desmedido por tener y aparentar, porque los narcos -durante su época dorada- se rodeaban de mujeres voluptuosas y exuberantes que, al igual que los carros y demás posesiones (porque eso eran, no nos digamos mentiras), medían su riqueza y poderío. Ahora, yo me pregunto y me he matado intentando descifrar, por qué demonios todas esas mujeres que querían conseguirse su narco-marido (o en su defecto narco-tinieblo) que las mantuviera no pudieron tomar a Virginia Vallejo -consabida amante del más narco de todos- como modelo a seguir??? Ahhh???? Por qué???? Porque seamos sinceros, la mujer era una fashionista total (pésimamente acompañada y "enamorada", valga la aclaración).


Como no fue así, el modelo que se propagó como peste fue el de mona oxigenada, de ceja tatuada delgadísima, pechugona, nalgona, de escote y ombliguera. Y ese fue el prototipo de "belleza" que se difundió entre miles de mujeres. Sobre puchecas de silicona no tengo derecho a hablar, sería muy doble moral de mi parte, eso sí, no entiendo la necesidad de treparlas hasta las amígdalas ni de exagerar en el tamaño -unos 300 cc para las nacidas planas es más que suficiente-. Me quiero enfocar en un solo ítem, el que a mí más me horroriza: el jean sin bolsillos (suena "El asesinato"de Bernard Herrmann).


Y así como perjudica la imagen de quien lo usa por su vínculo directo con la narcoestética (porque mujer de traqueto que se respete tiene su arsenal de jeans sin bolsillos), perjudica la industria!!! Simple sentido común, ausencia de bolsillo equivale a menos tela y un proceso menos de confección, no es rocket science!  Es por eso que, en pro de la industria nacional propongo el lema "Póngale bolsillo al jean"! Ganamos todos!!! Es más, lo que se gastan en brillos espantosos, inviértanselo al bolsillito.

Nota de la editora: reitero que hablo desde mi subjetividad y no pretendo herir susceptibilidades con este post. Si alguien se siente aludida, mi más sincera invitación para que se desnarcotice!

5 comentarios:

  1. Qué buen post Ita María, en verdad estoy totalmente de acuerdo contigo; y yo que me estoy leyendo (de nuevo) el libro de Virginia Vallejo me doy cuenta que era una mujer muy culta en temas de moda... ella sí fue un icono (no como esas presentadoras de farándula) y ¿Por qué a pesar del tiempo sigue predominando lo vulgar por encima de lo sobrio? Definitivamente menos es más.
    Saludos,
    http://the-glambition.blogspot.com

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  2. Me antojaste de leerme el libro! Este fin de semana lo compro :D

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  3. Me aterra que usted también se ensañe contra la estética del narcotráfico como otras nuevas 'críticas de moda', parece el tema que todas las 'Fashionistas' colombianas quieren atacar para reafirmarse en que son seres de buen gusto, sabiendo tantos y tan bonitos temas de moda por ahí con los que pueden enviar ese mismo mensaje.

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  4. El problema es que todas estas mujeres se autoproclaman de mucha personalidad, en donde estas apreciaciones "les resbalan". Las mismas que todo el tiempo están compartiendo mensajes ridículos en Facebook, las mismas que ponen la foto con el novio "Aquí con mi papito", "Aquí con mi cuchurrumín", "Dale Like a Jesús si lo amas" en fin, toda una cultura de lo cursi, lo barato, la ausencia total de lectura, de buen gusto, y la abundancia de realities que son el opio del pueblo y que les hace creer que es un modelo a seguir.
    Quiero terminar con una frase que decía Coco Chanel: "La moda se pasa de moda, el estilo jamás".

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