lunes, 28 de julio de 2014

¡Soft power! Ashes, Natalia Londoño, Andrea Landa y Carolina Sepúlveda.

Las pasarelas que siguieron al NonStop del primer día de Colombiamoda, comenzaron con la androginia romántica, fluida y recatada de Vanessa Gómez, con detalles artesanales, sombreros de fieltro y una carta de color neutra, repartida entre la dualidad blanco y negro, grises vacíos y bellos, y algunos tonos tierra oxidados que se asomaban por el revés (interior) de las telas. La diseñadora de A New Cross presentó la marca Ashes, que guarda algo del ADN de su marca original, pero encanta muchísimo más. Vanessa eligió algodones, lanas, sedas, linos y viscosas para envolver siluetas lánguidas, misteriosas y desestructuradas, y dejar excesos de tela para permitir amarres, juego y customización por parte de la usuaria. En la pasarela de Ashes desfilaron también teñidos a manos, calados de Cartago, tejidos de Cucunubá, zapatos y sombreros hechos a mano. Una de mis pasarelas favoritas, aunque no la presentaría como de nuevo diseñador -recuerden que este es el diseñador que se elige del concurso Fucsia para nuevos talentos-, más bien la línea femenina de A New Cross.



Seguir la feria año tras año hace más grato ver la evolución de diseñadoras como Natalia Londoño, y Andrea Landa, que se atrevieron esta vez a explorar nuevos materiales y formas, tomando caminos nuevos, en el caso de Natalia, o ratificando un estilo que ya se asocia con su nombre, en el de Andrea. Pureza y romanticismo sartorial muy europeizado en Natalia, versus folclor transglobal, riqueza étnica, oscura y ceremonial en Andrea. Dos nombres para tener en cuenta y seguirles la pista.




Y la tarde cayó con aroma a rosas Don Eloy (intoxicante para algunos asistentes) y el suave sonido de las máquinas de coser que ambientaron los trazos de Carolina Sepúlveda, una diseñadora que reivindicó el encanto de la simplicidad y el lujo del oficio. Fue un proceso creativo a la inversa, que puso el punto de partida de una colección en el foco de los reflectores. Geometría y sensaciones, moldería y patronaje, blanco y primarios, algodón, tiza, línea de corte y trazos, resaltando el noble trabajo de las costureras. Carolina sigue volviendo al origen en busca de inspiración, sigue experimentando sin miedo y con éxito, sigue creciendo en cada colección y afinándonos el sentido de apreciación, con una humildad envidiable, con la contundencia silenciosa de los mejores. Mi favorita de la jornada.




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