viernes, 3 de octubre de 2014

El feminismo soft es tendencia.

Después de todo el revuelo causado por la presencia de carteles feministas en la pasarela de Chanel durante la Paris Fashion Week, y repasando el espectáculo lejos de pasiones o bandos, confirmo mi primera impresión: Karl es tremendo marquetero. Más allá de lo que Lagerfeld como individuo pueda promulgar en materia de valores o antivalores, está lo que uno de los shows más esperados en el calendario fashionista pueda comunicar. El desfile de Chanel en sí mismo es una enorme valla y todos los ojos de la industria están puestos en él, Lagerfeld lo sabe y no escatima en impacto mediático, echando mano del tema del momento, que por candente que esté ahora se viene gestando --como la mayoría de las tendencias- desde hace varios años; hablo del soft power o el nuevo feminismo, un tema que ya varias marcas, no necesariamente de moda, han explorado y explotado comercialmente, porque finalmente para eso le sirven las tendencias a las marcas, para vender (aunque a muchas les cueste creer y pagar por ellas).


No es un misterio para nadie que una pasarela cumple la función de mercadear el trabajo previo de toda una cadena que pareciera culminar con la colección -pero que todavía sigue un par de eslabones más hasta llegar a manos del consumidor final-. El desfile es el show, son las luces, la prensa, compradores en primera fila juzgando; es el bling bling de la industria, la cereza en el pastel. El contenido, la sustancia, no está ahí, está detrás. Por eso me resulta hilarante que la pasarela haya desatado tanta animadversión por un recurso mediático... que a mí me resultó interesante y atractivo. Honestamente, hay cosas más graves para indignarse gente... como que Maluma sea jurado de un concurso de canto...


Pero algo que escapa muchas críticas es el tipo de feminismo al que Lagerfeld quiso aludir, esa cuarta ola, la que se extiende digital, la que no pelea con la máquina de afeitar ni con el bra; Lagerfeld solo capitalizó un momentum en una buena colección, coherente, empoderadora, y sí, igualitaria (hubo un hombre entre decenas de mujeres, pero pareciera que nadie vio eso ni quiso leer esas entre líneas)... Me pregunto si se habrían ofendido igual si el tema no hubiera sido el feminismo sino la homofobia... Gol del káiser, en media, en clipping, en branding, en $$$, en moda. Si bien las prendas no están al alcance de todos, el mensaje, portado por algunas de las mujeres mejor pagadas del mundo, sí lo compraron much@s.


Aprovecho que tocamos el tema para manifestar que, para mí -y quiero pensar que para muchas-, el feminismo debería ser un tema del que podamos hablar sin miedo y sin misterios y que me aterra a sobremanera que ataques al feminismo vengan de mujeres que tilden de "feminazis" a quienes abogan por el tema, considerándolo innecesario. Gente, el feminismo TIENE QUE SER MAINSTREAM hasta que sea natural para todos, tan natural que la palabra misma no necesite ser usada y la moda es una herramienta de comunicación tan poderosa que resulta maravilloso que aborde el tema, vamos a aprovecharlo, vale?

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