lunes, 17 de noviembre de 2014

So happy together...

No acostumbro hacer muchos posts de novias o bodas, creo que no he llegado a los 10 bajo esa etiqueta en la historia de este blog, pero una ocasión muy muy muy especial lo amerita esta vez, así que les hablaré en estas breves líneas de tendencias de novias, bodas y Madrid. Comenzaré por decirles que, de momento, existen dos temas dominantes en materia de bodas fuera de lo tradicional (seguramente ya los conocen): la boda vintage romántica (tradicionalmente campestre) y la boda contemporánea en la jungla de cemento; la primera, lleva ya varios años permeando amores, uniones y tendencias de decoración; la segunda, que no es mucho más reciente, sí ha crecido en adeptos y se ha fortalecido durante los temporadas pasadas. Hasta hace un par de semanas les habría dicho que ambos temas eran mutuamente excluyentes, pero mis amigos Marta y Zaady me demostraron que ambas tendencias pueden convivir libremente y arrojar un resultado mágico. Pero, más allá de la mezcla de tendencias, lo importante aquí es la necesidad de que cada pareja cree su propio mood, sin ceñirse a lineamientos preestablecidos, un mood en el que ambos se sientan cómodos y les identifique, uno que hable de su estilo y de su historia. Y eso fue lo que hicieron ellos, tomaron de la estética vintage un vestuario de aires retro y recorrieron con él una Madrid vestida de otoño, que sirvió de escenario y puso el toque urbano y contemporáneo a la celebración de una pareja de ensueño. Ella, Louis y el jazz de los años 30 marcaron los primeros pasos de este recorrido visual por la historia de amor de Marta y Z 



La novia usó un vestido vintage en encaje (tejido atemporal para novias) marfil, estilo bohemio, de escote amplio y hombros semi-descubiertos, romántico y femenino a más no poder, firmado por Etxart&Panno, alternó sandalias con Converse y lució una diadema ("algo prestado") con brillos en la cabeza y pelo recogido de lado. Yo fui su "algo azul". Y el novio, de Mássimo Dutti de pies a cabeza en tonos otoñales y código retro, impecable y nada acartonado. Novios, trajes, bouquet, escenario, estación, energías, todo en perfecta armonía cromática para una boda de película, que registró el lente de Johnny Castellar. Les dejo más imágenes y más de la banda sonora de esta boda, también esencial en la historia y minuciosamente escogida por los novios, para recrearles el ambiente completo (clic en el link para escucharla) 













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