lunes, 9 de febrero de 2015

Grammys' queens.

Lamento decepcionarlos pero este no es un post de mejor ni peor vestidas. Desde el año pasado entendí que los Grammy son un universo paralelo y que aquí no hay dress code que valga; además, ya por Twitter opinamos todo lo que teníamos que opinar y, en materia de vestuario -salvo diosa Gwen en Atelier Versace-, no hay nada que valga la pena reseñar... Pero sí hubo algo que me impactó lo suficiente como para dedicarle un post. Por supuesto, hablo de Maddie Ziegler, la pequeña de 12 años que, con una malla nude y una peluca rubia platinada, se ha convertido en el alter-ego de SIA, quien abiertamente ha manifestado que prefiere no mostrar su cara durante sus presentaciones por temas de ansiedad y protección a su vida privada.


Pues bien, tras dos videos como mini SIA on set (Chandelier y Elastic Heart), Maddie aparece junto a SIA en la alfombra roja de los Grammys, ambas de Armani, recreando un cuadro que a muchos les pareció cómico y ridículo pero que a mí me fascinó por la continuidad, fuerza y coherencia del concepto. Creo que de esto precisamente se tratan los Grammys, a diferencia de cualquier otra alfombra roja en temporada de premios; es performance, es caracterización, identidad, hay una intención artística, o al menos eso esperaríamos (cuando hay con qué, por supuesto...) y, particularmente en SIA, hay además una condición irónica que enfrenta a su personaje y su "anonimato" selectivo con la fama y el reconocimiento que representa la industria del pop y los Grammys en sí mismos.

No es brutal lo que hace SIA llegando con su alter-ego, poniéndose ella en modo sombra? Más allá de la peluca, la burla y los memes, yo me quito el sombrero y aplaudo lo bello, artístico (y algo tenebroso) de este momento de alfombra roja que solo podría reubicar en una película de Kubrick.

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