jueves, 21 de mayo de 2015

¡Flecos por los siglos de los siglos!

Los flecos, tan de moda esta primavera verano y tan visibles en temporada de festivales, no son un tema exclusivo de Coachella, ni mucho menos del movimiento hippie; hay toda una historia detrás de este ornamento -anterior incluso a las estructuras de trama y urdimbre en los textiles- que le ha convertido en una tendencia recurrente y cíclica, que nos tiene a todos, una vez más, rendidos a sus pies y que me tiene a mí, embelesada con esta chaqueta de Stradivarius.


El primer registro data de Mesopotamia (3000 a 300 A.C), concretamente de la civilización Sumeria, los flecos sobre las prendas eran utilizados a modo de adorno por hombres y mujeres sin importar la clase social, como ha quedado expuesto en el "street style" de ese entonces: esculturas, estatuas y escritos. Los hombres se envolvían con faldones fabricados con una serie de espesos mechones de lana, ordenados en franjas verticales, que pasaron luego a usarse en las orillas de la tela, dando origen a lo que hoy conocemos como flecos. A finales del siglo XVIII, los flecos se empiezan a integrarse al vestuario femenino, tímidamente, en hombreras y chaquetas cortas llamadas pierrot, e intentando imitar los detalles de los uniformes militares. Luego, el tema revivió con fuerza en los años 20 en los vestidos con movimiento usados por las garçonnes para bailar el popular Charleston y con las Flappers, vestidas por diseñadores como Vionnet y Charles Worth, con sinuosidad modernista en la silueta femenina y flecos largos -hasta de un metro de longitud- que cubrían casi totalmente los vestidos con colores y materiales brillantes; aquí, dejan de ser meramente ornamento para volverse parte de la estructura propia del traje. Posteriormente, en los 60’s, vio la luz una de las chaquetas más icónicas en el mundo de la música y la moda, la de Elvis Presley, con flecos de colores, dando valor a la influencia americana que evocaba a los nativos y a sus chaquetas para cubrirse de la lluvia; esta idea también fue adoptada por trendsetters y earlybirds de la talla de Twiggy, Penelope Tree, Jane Shrimpton, entre otros. En 1969 aparece el famoso traje pantalón ‘Marisa’, diseñado por Ossie Clark, repleto de flecos desde la cintura de la chaqueta y las rodillas de los pantalones. Y entonces, llegamos a los 70s, la década que más fácilmente ligamos a esta y muchas de las tendencias más fuertes de la temporada (tiene sentido, finalmente es nuestro referente más cercano); por supuesto, Woodstock fue esencial en el proceso de hacer masiva la tendencia, con las vestimentas de aires gitanos y hippies con flecos teñidos lucidos por sus asistentes, elementos que adaptaron diseñadores como Azzedine Alaia, Lacroix y Armani para sus musas (Tina Turner para citar solo una y entender la magnitud de propagación de la tendencia).

Con esta resumidísima historia a modo de prólogo, les dejo este outfit post, que revive esos flecos mesopotámicos, roaring twenties, sixties y seventies en una sola prenda, firmada por Stradivarius, una de las marcas que más echa mano de este tipo de tendencias para la temporada festivalera, en uno de sus colores insignia, el Taupe, un aliado infalible de cualquier combinación.












Chaqueta: Stradivarius // Joyas: L.A. CANO en Elements // Sandalias: Tacchi.

Fotos por Zico Rodríguez.

2 comentarios:

  1. Justo he estado haciendo dos post referentes a esta tendencia pero tu post ......Me encanto!! Un poquito de historia siempre es bueno

    Un abrazo

    Meli - http://inlove12.blogspot.com/

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario!