viernes, 19 de junio de 2015

A correr como el pie manda!

El ser humano siempre ha corrido. Hace 4 millones de años lo hacíamos por instinto, para cazar, para no ser cazados, para sobrevivir; luego, corrimos para competir (Antigua Grecia) y ahora, corremos por diversión y por salud. Al parecer, vivimos la cuarta oleada del running (la primera se registró tras la Gran Depresión de 1.929; la segunda, a principios de los 70, en la posguerra; y la tercera, después del 2.001, tras los atentados a las torres gemelas). Será que corremos para olvidar/superar los malos tiempos? Cuál sería entonces esa crisis que nos puso a correr desde hace un par de años a los millenials? Porque, evidentemente tenemos mucho que ver en este nuevo boom del running, a fin de cuentas somos la generación llamada a beber menos y ejercitarnos más... (aunque varios de mis amigos como que no recibieron el memo). Yo corro porque me invitaron alguna vez, descubrí que podía hacerlo y me quedó gustando; corro para ejercitarme, para desestresarme, para despejar la mente y, por supuesto, por esa sensación de libertad inexplicable que te desconecta de todo.


Colombia no ha sido ajena a la tendencia, somos uno de los países americanos que más corre en las calle y cada vez son más las carreras de 3K, 5K, 10K, 15K, medias maratones y maratones completas que se realizan en nuestras ciudades, y cada año, más los participantes. Y es que no es para menos, correr -como lo hemos dicha ya- se volvió a poner de moda, es un deporte económico, incluyente, y con muchísimos beneficios para quien lo practique. Cualquiera puede correr, en las pocas carreras en las que he participado me he cruzado con mamás y papás que llevan niños en coche, gente corriendo con perros, héroes corriendo con una sola pierna, en fin, cada quien a su ritmo, cada quien con su causa.

Pero justamente por lo sencillo que parece, por lo masivo de la tendencia y por tanto gurú falso que se cultiva en las redes sociales, ignoramos u olvidamos cosas tan básicas como calentar, estirar, prepararnos para correr, y terminamos lesionados, o desgastándonos más de la cuenta. Por ejemplo, saben ustedes qué tipo de corredor son? Yo no lo supe sino hasta finales del año pasado y llevo corriendo ya más de 2 años, por eso quise hacer este post e invitarlos a comenzar por lo más básico, como debe ser.

Antes de lanzarse al pavimento -suponiendo que ya se realizaron la valoración médica de rigor y no tienen ningún impedimento de salud- es importante realizarse un test de pisada, que ofrecen gratuitamente algunas tiendas de implementos deportivos; yo lo hice en Running Balboa. La prueba consiste en correr descalzo sobre máquina, con stickers estratégicamente ubicados en pantorrilla, tobillo y talón, que determinan líneas y ángulos que se analizan posteriormente en un computador, para saber a qué categoría pertenecemos. Existen 3 tipos de corredores: supinador, el más inusual, se caracteriza por correr con las piernas separadas y por apoyar la zona exterior del pie en cada pisada, recibiendo un mayor impacto en el suelo; pronador, el más común y opuesto al supinador, suele correr con las piernas juntas, pisando con la parte interna de los pies; neutro, tiene una pisada plana, manteniendo sus piernas. Yo resulté neutra con leve pronación en el pie derecho y Lucio, que recientemente se animó a correr conmigo, es pronador completo. Esa información es suficiente para escoger el calzado adecuado pues resulta que existen diseños especiales para cada tipo de corredor, que ayudan a mejorar técnica y evitar problemas. Les dejo imágenes de la prueba que nos realizamos recientemente, antes de elegir los zapatos de Lu -yo aproveché para repetirla- y les extiendo la invitación de Running Balboa para hacer el test, saber qué tipo de pisada tienen y, con este dato, a elegir el zapato correcto y correr mejor!














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