jueves, 18 de junio de 2015

Castañer, dos siglos de alpargatas.

Recientemente estuvimos hablando del boom de las alpargatas como objeto de deseo en esta primavera verano y decíamos que, aunque son una pieza popular y tradicional dentro de la cultura latina, ha sido el continente europeo el encargado de otorgarles la etiqueta de "tendencia". Pues bien, la llegada de la legendaria firma española Castañer a nuestro país, con una tradición de dos siglos en la fabricación de alpargatas de lujo, ayuda a sostener dicha teoría...


La firma de alpargatas, conocida por su mezcla de oficio y moda, pisó el Centro Comercial Andino el mes pasado, gracia s la alianza entre Silvia Tcherassi, Samuel Tcherassi y Diana Janna con Antonio Castañer, representante de la séptima generación a cargo de este negocio familiar, que vende 27 millones de dólares al año y exporta el 70% de los 400.000 pares de zapatos que produce.

Vale la pena analizar este caso -en lugar de seguir obsesionándonos con el modelo de ciclos cortos de Zara que difícilmente podrían replicar nuestras marcas- para entender cómo el proceso artesanal se ha podido amalgamar exitosamente con las tendencias dictadas por la industria, resultando en receta de posicionamiento y vigencia para esta marca de Cataluña que camina ya por el mundo con paso firme y mucho estilo.

Según ellos mismos, su secreto está en llevar los valores a otro nivel: el respeto por lo suyo, por su cultura y sus costumbres, al igual que el espíritu joven e innovador, van primero en su lista y NO SON NEGOCIABLES, convirtiendo sus alpargatas en lujo y sofisticación, seduciendo al mundo con un zapato sencillo y atemporal, pero sin ignorar esas actualizaciones comerciales que esconden las tendencias y pueden garantizar la vigencia de un producto, de una marca y de un legado como el de Castañer: color, motivos, siluetas. La más reciente colección de la marca, por ejemplo, está inspirada en Memphis y en los trajes de baño de los cincuentas, involucrando colores vibrantes, geometría, volúmenes, telas luminosas, brillo, pasteles pálidos y códigos marineros, a su fabricación y materiales de siempre. No son un zapato barato pero seguramente, si visitan el local y conocen la colección, se enamorarán de uno o más modelos... y cuando el amor llega así de esa manera, la tarjeta de crédito no se da ni cuenta...




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