lunes, 22 de junio de 2015

De tatuajes y otros demonios...

Siempre tuve cierta fascinación por los tatuajes y su carga simbólica, pero fue solo hasta el año pasado que me animé a hacerme el primero y creo que, definitivamente, fue bueno esperar, porque no hay nada más importante a la hora de tomar la decisión que tener MUY definido lo que se quiere; y esa certeza llega cuando tiene que llegar, como una revelación, con claridad absoluta; si no es así, es mejor aguantarse y posponer, a fin de cuentas es algo que nos va a marcar para siempre. Dicen que después del primero, algo se despierta, y así es; sepan que la tinta es adictiva, hay algo muy empoderador en tatuarse que seguramente quienes ya lo han hecho entienden... así que tengan cuidado. Yo me tardé casi año y medio para hacerme el segundo con plena convicción, y volví a pasar por la aguja hace algunos días. Por eso, me animé a compartirles en este post mis dos tatuajes -que ya debutaron en Instagram- y algunos consejos para quienes estén pensando en hacerse uno o más.


Sobra decir que los tatuajes no son una moda reciente, de hecho la habilidad de tatuar es conocida como la primera corriente artística de la historia; aunque no sepamos a ciencia cierta cómo comenzó, sabemos que los primeros realizadores de tatuajes datan del neolítico, que se encontraban en Rusia y Rumania y que el tatuaje era una interpretación mística usada como medio de protección divina, pero también podía interpretarse como símbolo de sensualidad y erotismo. Y creo yo que algo de todo eso permanece en el ritual de inyectarnos tinta en la piel; mística, sensualidad, erotismo...


Gran parte del crédito de esta historia se lo lleva Egipto por su manejo de los pigmentos de henna –también usados al sur de la India–; desde marcar a las mujeres, según su clase social, hasta simbolizar fertilidad en dibujos alrededor del vientre, eran un elemento femenino, una tradición que, en algún punto de la historia, pasó a ser tabú y unisex. De hecho fueron los hombres -marineros ingleses- los encargados de revivir dicha costumbre, tatuándose recuerdos, experiencias e insignias de sus viajes. De ahí comenzamos a relacionar los tatuajes con delincuentes, pues esos marinos emprendían sus viajes para escapar de sus malas decisiones... Luego, por allá en los setentas, el ritual se incorporó a la cosmovisión hippie, como símbolo de rebeldía, de contra-cultura, de diferenciación, una noción cercana a la que perdura hoy... por supuesto, siempre ligado a un significado muy íntimo y personal, o al menos, esa ha sido mi motivación, en ambos casos... Si se están animando a tatuarse, les dejo algunas recomendaciones para antes y después de hacerlo.


¿Quiénes pueden tatuarse? Prácticamente cualquier persona, excepto menores de edad, embarazadas, personas con dermatosis infecciosa activa, quienes tengan antecedentes de cicatriz queloide y/o trastornos de coagulación. Si son aptos, como lo dije al principio, deben tener absoluta certeza de lo que quieran hacerse. Dicen que es más doloroso borrar un tatuaje que hacérselo (además de lo costoso y doloroso que puede resultar un tratamiento láser para remover un tatuaje, la piel no queda igual)... Así que sin prisas, sin afanes, SIN MODAS y con convicción. No solo se debe tener claro el diseño, sino también el lugar del cuerpo en que se va a realizar -yo ya probé en muñeca y tobillo; el primero casi ni lo sentí y el segundo dolió muchísimo más-.  A continuación, hay que saber elegir el tatuador, comparar diseños y trabajos previos, conocer su lugar de trabajo y asegurarse de que cumpla con las condiciones de sanidad requeridas para esto (agujas esterilizadas y tintas no vencidas, son lo principal, recuerden que tatuarse implica hacer muchas pequeñas heridas y contacto directo con sangre). Habiendo decidido diseño, sitio y tatuador, el consejo más importante a seguir es NO MOVERSE durante el proceso. Yo les recomiendo a Kike, de Arkham Tattoo en Bogotá; él me ha hecho ambos y todo ha salido perfecto.


Después de:
  • Seguir al pie de la letra los consejos del tatuador y los cuidados que indique. 
  • Usar vinipel los primeros días para dormir, bañarse y para evitar roces con la ropa o pelo, según la ubicación del tatuaje; si podemos estar en casa, la recomendación es dejarlo al aire libre para que pueda cicatrizar más rápido. Lo importante aquí es evitar el sol. 
  • No lavar bruscamente ni con agua caliente el tatuaje hasta que esté completamente cicatrizado. 
  • Usar agua fría y tibia en pequeñas cantidades para limpiarlo y retirar tinta sobrante, es importante no secarlo. 
  • Mantenerlo humectado todo el tiempo con la crema que nos recomiende el tatuador (algunos recomiendan usar chapstick medicado). 
  • El tatuaje va a picar. NO SE RASQUEN. 
  • Evitar piscinas durante los primeros días. 
  • No realizar ejercicios los primeros días; dependiendo de la zona, las rutinas y el movimiento de las extremidades podrían generar irritación en el tatuaje.
  • Si llegara a surgir alguna complicación, acudir al tatuador o a un dermatólogo.

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