domingo, 2 de agosto de 2015

El jardín secreto de Andres Pajón.

Medellín, ciudad natal de Andrés Pajón y Felipe Cartagena, fue la inspiración detrás de la primera pasarela  de la firma Andrés Pajón en Colombiamoda -tras haber sido parte de la selección NonStop del año pasado-; sus atardeceres, las orquídeas, las siluetas de los años 40 y la ciudad del siglo XX (pasado moderno) se reflejaron en cada pieza presentada por la firma, a ritmo de cuento de hadas y realidades alteradas en una especie de jardín secreto de ninfas modernas y criaturas emplumadas.


La firma fue la elegida para representar a los 57 emprendedores del proyecto Épica, un reto de innovación apoyado por la alcaldía de Medellín e Inexmoda para potenciar la industria del país con los nuevos líderes de la creación colombiana. Pero este no fue el único caso de colaboración en la pasarela; calzado San Ángel, joyas La Libertad y Natalia Melguizo marroquinería hicieron parte de esa narrativa de Pajón en pasarela, calzando y adornando a esos seres encantados que parecían volar en un juego de telas, cortes y detalles, muy a la Andrés Pajón, con carrieles paisas -ícono de la indumentaria antioqueña transportado al segmento del lujo- y joyas grandilocuentes. Los colores de la eterna primavera recrearon en la caja de madera los afamados atardeceres de la “Bella Villa” en amarillos, rosas, naranjas y siluetas muy fluidas y que sumaban frescura en color y material para soportar el clima. La presencia de drapeados aportó esa feminidad de los años 40, década decisiva en siluetas, colores y nuevas libertades para la mujer, con la pomposidad y devoción femenina que ya es inherente a Andrés Pajón.

La carta de color fue una de las más acertadas de todo el conjunto de colecciones presentadas en Colombiamoda, considerando que son (o deberían ser) propuestas para una primavera verano 2016. La firma enmarcó toda su historia en el encuentro de lo pasado y lo moderno y adaptó los tonos cosméticos suaves, el rosa plateado, el mantequilla y las tonalidades medias en la escala de los pasteles neutros a su delicada paleta.

Esta colección reafirma a Andrés Pajón como marca de ensueño (no que ellos necesiten reafirmación alguna, después de todo hace un año cuentan con la boutique más bella y realmente lujosa de entre todos los diseñadores colombianos, son de los que más viajes de investigación hacen y tienen una facturación que lo soporta) y a la dupla tras la firma -Pajón y Cartagena- como maestros en la atención al detalle y en el arte de la humildad, a pesar de su evidente talento y éxito. Los aplaudo y admiro mucho más por ello y espero que esa investigación y exploración nunca termine y nos sigan sorprendiendo y enamorando de su estilo.





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