viernes, 22 de enero de 2016

El pasaje Hernández, una joya bogotana.

Voy a cumplir 9 años de haber llegado a Bogotá y no pasa un mes sin que la ciudad me deje de sorprender, en particular el centro y sus recovecos atiborrados de historia, que se sienten como otra ciudad congelada en el tiempo dentro de la capital caótica. Pues bien, el domingo me adentré con Spoon en esta microciudad y descubrí un lugar -seguramente ya familiar para los bogotanos- entre las carreras 8 y 9 y las calles 12 y 13, en la segunda esquina de la calle Florián (eje de la ciudad entre finales del s.XIX y comienzos del XX) de muros color crema y aguamarina absolutamente descontextualizados de la ciudad contemporánea.


Se trata del Pasaje Hernández, la primera galería comercial de la ciudad -antecesor directo de los Centros Comerciales- y obra de los arquitectos Juan Ballesteros, Arturo Jaramillo Concha y Gastón Lelarge; inaugurada en 1918 siguiendo cuidadosamente la estética europea que fascinaba a la Bogotá del s.XIX, albergó los más importantes almacenes de la época, oficinas de médicos, ingenieros, abogados y los locales de los sastres, la fuente de moda de la sociedad capitalina. En su momento debió ser bastante glamuroso, ahora no lo es tanto pero sigue guardando un encanto especial que apenas descubrí el domingo, sin buscarlo, sin saber siquiera que se trataba de un edificio declarado patrimonio nacional desde 1993. Por supuesto, aprovechamos el escenario y la luz mágica de esta joya de la arquitectura republicana del país y esto resultó... 












Aretes Fiesta de Mercedes Salazar // Body Lucía de Ana Arango // Chaqueta Zara // Clutch Valentino // Sandalias Nine West // Falda de mercadillo brasilero.

2 comentarios:

  1. Bonitas fotos. El contraste del romanticismo de la arquietectura colonial marchitada por el tiempo, los grafitis y los carteles que no guardan armonia con la edifcacion y tu look moderno son una mezcla perfecta, captura la atencion. Bogota no es de mis ciudades favoritas sin embargo vivir en un lugar de diferente a la ciudad de origen parece que nos activara un sensor que nunca para de descubrir lugares nuevos cada dia, asi como tampoco hay un dia en que no añore el hogar de dulce infancia. Saludos .

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    1. Gracias querida :), Bogotá tiene su caos propio de las ciudades latinas grandes pero tiene ese mismo encanto ;). Se aprende a querer y luego es muy difícil volver a otras partes sin extrañar todo lo que ofrece la capital.

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