sábado, 21 de mayo de 2016

Sin drama no hay fashionismo.

La semana de la moda de Bogotá comenzó con polémica y terminó igual, eso ya lo saben porque ha sido sobre lo que más se ha escrito en medios y blogs. Pero entre polémica y polémica, los asistentes disfrutamos, presenciamos y tuvimos acceso directo a varias propuestas de moda local que nos emocionaron y nos hicieron parar de las sillas e ir a comprar diseño colombiano. Y, al final del día mis queridos y queridas, de eso se trata esto, de mostrar y vender para que la industria siga creciendo.

Pasarela SOY, Ph. Carlos Basto, The Spoon Photography.

Ahora, hubo errores? Claro!!! Y era de esperarse! No es por ser ave de mal agüero pero, tratándose de un evento que va por su segunda edición y lleva menos de un año, es apenas lógico pensar que habría imprevistos y más aún cuando esta edición implicaba nuevos escenarios en Bogotá, una ciudad con una tradición de complicaciones en materia de locaciones para eventos de moda (esto para quienes no tuvieron que vivir Círculo de la Moda o SMB en Corferias y en el Parque de la 93)... Pero siento que, en esta ocasión en particular, ha reinado la desinformación y la mala onda -y en esto creo que el BFW ha pecado por omisión-. En estos eventos pasan tantas cosas que no llegan a la superficie y que me encantaría compartir para aclarar varios novelones malentendidos que he leído ya, pero no me corresponde a mí hacerlo (tengo amigos de todos los lados de este polígono y la amistad va primero que la chiva), así que me aguanto... pero igual opino sobre lo que puedo comentar. Sugiero que hagan un par de intermedios para terminar de leer este post kilométrico... ;)

Después de hablar con varios de los diseñadores que presentaron sus colecciones -incluso con otros que no estuvieron en esta parrilla-, con organizadores, modelos, prensa, asistentes y personal de backstage, de presenciar la mayoría de las pasarelas, de estar metida casi que de lleno en el backstage miércoles y jueves, de tocar, usar y comprar algunas prendas, de haber estado presente en el Círculo, en la SMB, en las otras ferias de moda del país y en otras cuantas de América Latina durante los pasados 8 años, siento que puedo opinar con algo de fundamento y, como siempre, sin la verdad absoluta.

Esta segunda edición del Bogotá Fashion Week termina con sinsabores por cuenta de la desinformación, porque tuvo una parrilla magnífica y me atrevo a decir que casi todos los diseñadores presentaron buenas propuestas, unas que seguramente les gustarán a algunos más que a otros -ya está más que claro que este tema es subjetivo- pero hace rato no sentía que saliera de ver una buena colección tras otra en una jornada de moda. Hubo particularmente 3 cosas que me impactaron y sobre las que pienso escribir en otro espacio: 1. Las narrativas. 2. Los otros. 3. La venta.

Varias de las propuestas lograron ir más allá de la ropa y conectarse con la audiencia de una forma distinta, a un nivel más humano, a través de diferentes narrativas. Faride, por ejemplo, a través de la piel morena de todas y cada una de las modelos que desfilaron en su pasarela (y esto fue posible gracias a que la convocatoria de modelos se abrió a absolutamente todas las agencias del país, en lugar de seguir con las dos de siempre; llegaron nuevas modelos preciosas desde Timbiquí, Cúcuta, Arauca, etc). Darío, a través del viaje por el Perú al que nos trasladó con su totem humano, bordados, estampados y selección musical. SOY (Maria Luisa Ortiz y Diego Guarnizo), con una puesta en escena impresionante pero a la vez cercana, con sus artesanas (los otros) en papeles protagónicos y los asistentes de primera fila sentados en el piso; como si eso fuera poco, la música fue en vivo y estuvo a cargo de tres grandes maestros de la música en Colombia: César López, Oriol Caro y Sandra Parra; pusieron un piano en pasarela... UN PIANO! Una formula similar fue la que nos puso a bailar y a cantar cuando llegó el turno de Juan Pablo Socarrás: ADRIANA LUCÍA nos dio un concierto privado y le cantó a Máxima Manjarrés porro como en los salones de Valledupar en los que ella debía bailar por allá en la década de los 30; Juan Pablo también invitó a sus artesanas y co-creadores (los otros) a caminar junto a él en el cierre de la pasarela. La conexión, la sensación, la emoción, la lágrima, la historia, fueron inolvidables para muchos de los que pudimos vivir esa experiencia y creo que de eso se trata la moda, de comunicar, de transmitir, de conectar. 

Por supuesto, la moda también es un negocio y si no se vende, no prospera. Pues bien, pocas veces he presenciado salones de venta tan efectivos como el backstage de este evento. Pueden preguntarle a esos diseñadores que mencioné arriba qué tanto vendieron de sus colecciones mientras las modelos todavía tenían las prendas puestas... Recordemos que uno de los fines de estos eventos es servir de vitrina para que los diseñadores presenten sus colecciones a medios y a potenciales clientes Y LAS VENDAN. Misión cumplida.

Ahora, hablemos de 3 de los grandes dramas que han circulado por doquier: 1. Se perdieron unas medias antes de uno de los desfiles. Es una pena, en ningún evento se deberían perder cosas, pero sigue pasando; estas medias se perdieron en manos del staff de la diseñadora, antes de ser entregadas al staff del BFW. 2. La pasarela que se tuvo que repetir porque el evento "se sobrevendió"... Aquí debo decir que no he sido nunca partidaria de vender las entradas a este tipo de eventos porque se vuelven un circo... pero después de averiguar bien cuántas boletas finalmente se compraron para cada evento (no más de 20 por desfile), puedo decir que no se sobrevendió nada como muchos llegamos a pensar. Para los ajenos a la organización de este tipo de eventos, por lo general se envía una cantidad de invitaciones considerando que solo entre el 30% y el 50% de invitados va a llegar al evento; en este caso, por darles un ejemplo real, se enviaban 200 invitaciones VIP, considerando que había 100 lugares VIP, esperando que no llegara ni la mitad... Pero llegó TODO EL MUNDO Y NO FALTARON LOS COLADOS. Aquí sí me permito decir que falló la logística o bien verificando invitaciones (todas las invitaciones eran iguales y no estaban revisando muy bien a qué pasarela se entraba) o revisando acreditaciones (a mí ni me miraban qué decía la mía). Será que la afluencia fue tanta y es tal el interés de la gente por ir a este tipo de eventos? Si es así, maravilloso que exista este espacio, así como el BCapital para satisfacer esas ganas (no sería raro, Bogotá -contrario a un comentario bastante desubicado que leí ayer en Facebook- es una de las capitales de moda más fuertes -tanto en oferta como en consumo- de América Latina). No me pareció nada glamurosa la decisión de repetir la pasarela de Isabel Henáo pero entiendo que fue una medida "salomónica" para resolver la situación (admirable la grandeza de Isabel para aceptar repetir su pasarela), así como se ha hecho en otras ocasiones (Colombiamoda fue una de esas, casualmente también con la propia Isabel); por supuesto, a las modelos se les paga doble en este caso y, claro, hay un retraso extra en la programación. HASTA AHÍ LLEGUÉ YO! El hambre (la sala de prensa estaba como mi nevera cuando vuelvo de viaje) y el cansancio me ganaron y no quise repetirme una pasarela y esperar al cierre; lo que hice fue ver los outfits de GRIS en el backstage antes de salir del recinto para poder opinar algo después (el styling estaba bien interesante y las prendas tenían esa estética tan definida de Gris y la armonía única que increíblemente logran tantos creativos juntos). Llegué a mi casa, comenzaron las llamadas, los mensajes y realmente pensé que había muerto alguien en el desfile... Cuando supe realmente lo que sucedió -y espero que nadie se ofenda- sentí que se estaba sobredimensionando la situación y que caerían como aves de rapiña a buscar culpables, dicho y hecho. Qué pasó? Los diseñadores quisieron dejar la tela de la pasarela como parte del performance, pero algunos "proactivos" del público -no personas del BFW como he leído en varias partes- decidieron que era peligroso para las modelos -y sí- y la empezaron a quitar cuando ya había comenzado el desfile; esto obligó a parar y volver a empezar. Volvieron a empezar y pasó algo que, desafortunadamente, pasa hasta en la rueda de prensa de Cindy Crawford, en el concierto de Foo Fighters, creo que hasta en el Super Bowl porque, ya saben, shit happens ... se fue el sonido y, de nuevo, no fue culpa ni de los organizadores ni de los diseñadores. Sin embargo, aquí había cierto inconformismo previo con la pasarela (entiendo hubo muchos cambios de último minuto), patrocinio, las modelos del patrocinador, en fin, cosas más de fondo y de atrás (y seguro muchos coinciden con que Gris y RCN no pegan). Pero en ese momento la angustia fue tal que se optó por acabar la pasarela y salieron todas las modelos, cerrando antes de que se reiniciara la planta; entiendo la angustia y entiendo el desconcierto del público pero, de nuevo, estas cosas pasan y lo mejor es parar, respirar, solucionar y volver a empezar. Cuento todo esto porque me parece aterrador leer versiones que parecen novelas de ciencia ficción -algunas de personas que no vi nunca por allá- que están opacando las colecciones de Natalia Londoño, Faride Ramos, Darío Cárdenas, SOY, Isabel Caviedes, Juan Pablo Socarrás e Isabel Henáo. Dejemos que los implicados resuelvan entre ellos y enfoquémonos en donde podamos aportar. Cito y comparto la opinión de Carolina Agudelo, coordinadora de Moda y Textiles de la Universidad de Los Andes (con su permiso expreso para hacerlo):


Y sí, nos sobran quejas (me incluyo porque yo soy quejetas, pero no inventona) y a esas quejas casi siempre le hacen falta argumentos; soy partidaria de opinar libremente y hablar de lo bueno y de lo malo, siempre lo he hecho, pero esta vez siento que hay unas ganas evidentes de hacer daño, quizás intereses de por medio, leo publicaciones con información errada y hasta inventada y me parece injusto desinformar de esa forma. Así que, no crean todo lo que leen, todo tiene dos y hasta tres versiones y suele pasar que nadie tenga la verdad absoluta; en estos eventos confluyen muchos egos, muchas pasiones, pero como me enseñó mi maestra Gloria García, todos hacen su mejor esfuerzo, así que por lo menos respetemos, indaguemos un poco más si vamos a criticar -por indagar me refiero a hacerlo éticamente, aquí no se vale inventar, de nuevo, los guionistas están en el lugar equivocado- porque la crítica para mejorar siempre es importante, válida y necesaria. En cambio, la crítica para destruir como estrategia para ganar lectores y fama de polémico ya está bastante out...

Por último -porque este post está muy largo y quiero escribir sobre mis colecciones favoritas- a todos los que se quejaron porque mientras esperaban entre una pasarela y la otra tenían que salirse del recinto, déjenme decirles que así es siempre y en todas partes -yo también lo odio, en especial cuando la asignación de sillas es un desorden como en este caso, otro problema en el que la organización debe trabajar, así como las acreditaciones e invitaciones-, porque hay que organizar entre desfile y desfile las sillas, la pasarela, comunicados de prensa y obsequios para prensa y VIPs (cuando hay), entre otras cosas. Y sí, esas esperas eran al aire libre, y sí, en Bogotá llovizna mucho (shocking)... así que, para la próxima, lleven sombrilla en vez de quejarse por eso o mejor no salgan de la casa porque en la calle pasan cosas así...

7 comentarios:

  1. Ita, creo que es el primer post objetivo que leo al respecto.
    Quienes no fuimos a las pasarelas (Por unas u otras razones) y hemos leído las publicaciones que han hecho al respecto, seguramente tenemos o teníamos una opinión totalmente deformada de lo que realmente fue el evento, yo personalmente estaba convencida que gracias a Dios tuve mucho trabajo y que no me había perdido de nada interesante, al leer ese tipo de notas se percibía como un evento mal organizado, lleno de problemas y sin algo que realmente valiera la pena rescatar, gracias por tomarte el tiempo de contar desde tu punto de vista como sucedieron realmente las cosas, ojalá el evento en su próxima versión aprenda de los errores recientes, pueda superarlos y siga adelante, sin olvidarse nunca del objetivo principal de este tipo de eventos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias querida, pues yo diría que subjetivo porque escribo desde mi más sentida opinión y, como sabes, tengo a muchos amigos de lado y lado de esto, así que intento entenderlos a todos. Creo que nos falta empatía como gremio, ponernos en los zapatos del otro...

      Eliminar
  2. Leí muchos artículos y posts negativos pero me quedaba la sensación de algo irreal, que todo lo malo que decían no podía ser cierto. Noté que simplemente escribían por la novedad y "ganarse la chiva" mientras conseguían más visitas y seguidores.
    Lo que pude ver por snapchat y fotos, lo importante fue lo que mostraron los verdaderos protagonistas de un evento de moda y concuerdo contigo que el propósito de vender mientras comunican su esencia, se cumplió.
    Gracias por informarnos, porque Tu voz en este medio es una de las más sinceras y a las que le tengo fe porque a parte de tu tiempo de experiencia, tu amor por él se nota y de verdad trabajas por mejorarlo, siempre dando opiniones que para mi se leen sinceras y con conocimiento de causa, sin especular.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias <3, claro que hubo desorden y problemas, pero el corazón de esto son las propuestas y los diseñadores y eso empezó a pasar a un segundo plano por el chisme y el drama.

      Eliminar
  3. Siempre habrá drama y la gente que ve mucho mas drama del que realmente hay, muy bueno leerte y ver desde una perspectiva insider que es lo que realmente pasa. Desde el principio la gente estuvo predispuesta a la feria y muchos se olvidaron de su verdadera escencia, la moda!, no fotos, no chisme, no snapchat, no sensacionalismo, moda!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, pero soy pro fotos y pro snapchat, ayudan a compartir un poco jejeje.

      Eliminar

Gracias por tu comentario!