lunes, 9 de enero de 2017

El poder del girl-suit y la nueva ola del power dressing

Con la entrega de los Golden Globes anoche comenzamos oficialmente la temporada de premios y alfombras rojas de este año y, una vez más, aquí estoy haciendo lo que he dicho varias veces que no volveré a hacer: un post de alfombra roja. Pero no, no voy a hablar ni de mejor o peor vestidas sino de mujeres y sus decisiones de vestuario (o de sus stylists) que hicieron una diferencia anoche por ir más allá de un vestido bonito y voy a dividir los posts porque hay mucha tela por cortar. Va el primero!


Comienzo justamente con alguien que decidió no usar un vestido bonito y salirse de los códigos convencionales femeninos para alfombras rojas, usando un suit y enviando con él un mensaje poderoso a la enorme audiencia que aún tienen estos eventos.



Hablo, por supuesto, de Evan Rachel Wood, la estrella de Westworld, conocida por desafiar abiertamente los estereotipos de feminidad y sexualidad de Hollywood (estereotipos que terminan siendo referente de masas) y del statement que protagonizó anoche en custom Altuzarra, como homenaje a Marlene Dietrich, a Victor/Victoria y a David Bowie, hitos universales de la moda sin género. No es la primera vez que Eva Rachel luce un traje, recientemente lo hizo en los Critic's Choice Awards, en el show de Seth Meyers (también de Altuzarra) y en varias apariciones en público, pero nunca antes había dejado tan clara su intención. Esto fue lo que dijo la actriz al respecto:

“This is my third nomination,” Wood said. “I’ve been to the Globes six times. I’ve worn a dress every time. And I love dresses. I’m not trying to protest dresses. But I want to make sure that young girls and women know they aren’t a requirement and that you don’t have to wear one if you don’t want to. Just be yourself, because your worth is more than that.” 



Sí. El power dressing vuelve a los titulares de moda y vuelve a cobrar fuerza como tendencia, en medio del auge de la estética genderless, que responde a este momentum global de redefinición de identidades que reclama igualdad y libertades. El traje -reservado inicialmente para los armarios masculinos y solo hasta hace unas décadas aceptado en el guardarropas femenino- como símbolo atemporal del power dressing, rompe con el arquetipo de la mujer delicada en vestido, es un fashion statement contundentemente alineado con el empoderamiento femenino, con eliminar etiquetas e ideas de feminidad; hoy ni el rosa ni los vestidos definen la feminidad al vestir, ya ni siquiera nacer mujer define la feminidad de alguien, eso es algo que cada quien debe definir para sí mismo, no una regla general y a eso, creo yo, va el punto de Eva, que no será la primera pero hace un aporte considerable a la causa, haciendo uso de su fama y de la plataforma mediática que supone un evento como los Golden Globes.

Junto al Altuzarra de Woods (no precisamente causado por él porque las raíces del movimiento son bastante profundas) veremos revivir esa estética ochentera de los trajes para mujer firmados por YSL, Thierry Mugler y Armani o, para no ir tan lejos en el tiempo, daremos la importancia que merecen las propuestas sartoriales en las colecciones FW 16/17 de Balenciaga, Jil Sander, Céline y Dries Van Noten; Demna Gvasalia es personaje clave en esta nueva oleada de power dressing, que viene tomando fuerza cada otoño invierno desde el 2015, y verá su máximo pico (según pronósticos de WGSN) en la temporada otoño invierno de este 2017. ¡Bienvenida sea esa nueva ola y bienvenidas las mujeres con los pantalones bien puestos! ¿Cómo irán los chicos con sus faldas?...

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