lunes, 23 de enero de 2017

Que cante mi gente...

Pensaba hacer este post all about that bag pero, debido a la inesperada acogida que tuvo la camiseta, voy a contar la corta anécdota de esa compra ;p (perdón Alessandro, Fania mata bolso). 



El viernes pasado, mi novio me invitó a un concierto del Festival Centro, un festival de música bien diferente a los masivos y mediáticos que se realizan en el país, como ellos mismos se describen "transcultural e intercultural", de nuevas músicas independientes latinoamericanas, "latentes en las memorias de varias generaciones, de las músicas que viven en las márgenes del país invisible, del país remoto y del país urbano: del país que vive en el centro de Bogotá, que es el centro simbólico del Centro de Colombia". 

Pues nada, ya había ido en ediciones anteriores al festival a ver a Andrés Correa (soy fan fan faaaaaaan), así que fui, parche musical medio hippie experimental, normal -cuando tienes un novio cantautor-. Esta vez fuimos a ver a Las Añez, un par de gemelas que hace música muy extraña y bellísima, con una puesta en escena siempre diferente e interesante. Y no sé si sería el jet-lag que arrastraba del día anterior, pero cuando empiezo a escuchar una canción SOBRE UN TOMATE, me sentí en el plan más hippie de la historia (que sé que no es hippie literalmente pero es lo más cerca del hippismo en mi imaginario personal), como cuando estaba en bachillerato y dos amigas Marta y Margarita me llevaban a escuchar a Julián Rodríguez a la Casa de las Palabras; creo que la canción era muy evolucionada para mí y no la entendí, pero reviví muchos momentos de esa adolescencia en Cali, con el sancocho de influencias musicales y culturales que tuve la dicha de crecer y cuando terminó el concierto, me encuentro con un stand de camisetas musicales que encajaban perfectamente en la banda sonora de ese recuerdo; Discos Fuentes, Sonolux, Pastor López y La Fania, entre otras maravillas musicales del pasado que ahora no recuerdo, fabricadas por Copy Records. La que me enamoró fue esta, de La Fania, ya no quedaba en mi talla pero me importó poco y me la llevé "oversized" ;p. Me la puse al día siguiente y me trasladé de inmediato a mi Cali bella salsera, a mi niñez y adolescencia, a las camisetas que se ponían mis tíos, en fin. Fue una bella casualidad de esas que amo atesorar en mi armario. Les dejo foticos del look completo.







3 comentarios:

  1. Siempre, siempre te leo. Lindo post.

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  2. Amo! es muy tú! que tal la dulzura con la que lo cuentas! abrazos Ita, como siempre, reporto sintonía :)

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