miércoles, 8 de marzo de 2017

De sororidad y otros demonios...

Volví de un breve y forzado descanso del blog, después de un mes de muchísimo trabajo, proyectos, celebraciones y viajes que no me han dejado mucho tiempo para escribir (pero estaba que me escribía desde los Óscares -aunque ya no tiene ningún punto hacerlo, ¿o sí?-). De cualquier forma, he vuelto -virtualmente y un ratico solamente, porque sigo en Sao Paulo y estoy muerta del sueño después de un día de entrenamiento intenso-, así que vamos al grano!


Ayer cumplí años y, aunque estaba lejos de mi familia, tuve la dicha de celebrar rodeada de mujeres maravillosas a las que quiero y admiro, en una ciudad que marcó el inicio de mi carrera profesional desde hace casi ya 10 años, en un trabajo increíble en la empresa con mayor autoridad para hablar de tendencias en el mundo. Muchos motivos para agradecer este año y para celebrarme a mí misma, que se me juntaron con el día de la mujer, que pusieron varios temas a darme vueltas en la cabeza desde ayer y que comentamos hoy, varias de nosotras, mujeres trabajadoras en posiciones ultra privilegiadas pero muy conscientes de ser una minoría en el mundo. Sobre eso quiero hablar.

Me cuesta creer que en pleno 2017 todavía exista gente que no tiene la menor noción de lo que se conmemora hoy; me cuesta todavía más entender que a ese desconocimiento se sume la condescendencia lastimera y obsoleta de felicitarnos por nacer mujeres, criaturas delicadas, frágiles, vulnerables y cuanto adjetivo victimizador se alcancen a imaginar. Es real que hay quienes creen que hoy celebramos la determinación cromosómica del sexo??? Si es así devolvámonos todos al colegio ASAP!

No, no es el día para cantarnos canciones de Arjona -por favor nunca- ni para recordarnos todas esas etiquetas que nos van cargando a modo de lastre desde que nacemos. Es el día en que conmemoramos habernos salido de esas mismas etiquetas y comenzar una lucha que hasta hoy sigue en pie: la lucha por igualdad de condiciones, derechos y retribuciones laborales! ¿No les resulta entonces ilógico, contraproducente y hasta iletrado entonces que nos manden esquelas rosadas felicitándonos porque somos "la creación más bella de Dios"? Perdón pero eso no es romance ni ternura, es ignorancia y la ignorancia solo se combate educando, así que eduquémonos entre todas las que entendemos un poquito de la historia, las que sentimos como propia esa lucha y somos plenamente conscientes de que todavía nos faltan varias batallas por ganar.

He sido muy afortunada y he llegado a ocupar cargos gerenciales en compañías multinacionales desde muy joven (sigo siendo joven, pero mucho más chiquita, casi casi recién salida de la U); y justamente por eso puedo contarles que viví en carne propia algunas de esas condiciones de desigualdad que todavía enfrentan muchas mujeres en sociedades avanzadas: mansplaining, salarios inferiores a los de hombres en los mismos cargos, y ni hablar del machismo corporativo en especial de hombres de 40+ en América Latina! Cómo era que una niña de veintipocos iba a llegar con cierto poder de decisión, voz y voto a opinar y muchas veces en contra de la voluntad de los grandes y calvos señores en empresas de la industria textil (una de las más conservadoras), particularmente en Ciudad de México y Buenos Aires, donde más fuerte sentí el asunto? Pues nada, muchas veces tuve que contener las lágrimas y aguantar, retroceder nunca y rendirse jamás y tuve la dicha de contar con jefes que creían en mí y me apoyaron siempre y de tener el hada madrina soñada (aunque al principio nos veíamos mutuamente como brujas malvadas) que me abrió los ojos y la sensibilidad al mundo de la moda; yo seguía creciendo profesionalmente, aprendiendo de ella (mi hada madrina) y en simultánea crecía este blog; ella se fue, seguí sola como un roble en un lugar privilegiado, hasta que llegó el punto en que el blog me daba más satisfacción que ese cargo gerencial y todos los beneficios salariales de una multinacional y renuncié al cargo, a trabajar en una oficina, a la incompetencia del personaje impotable de recursos humanos, etc, etc, en un momento de absoluta lucidez, impulso y ética. En fin, fui capaz de independizarme de todo ese ambiente, a pesar de ser una "bendecida" del sistema y  fui capaz también de crear mi propio trabajo ideal; fue perfecto y todo parecía no poder estar mejor, hasta que otra hada madrina me invitó a ser parte de WGSN y fue como si la nave nodriza volviera por mí y aquí sigo, rodeada de una fuerza femenina arrasadora, pero también de hombres  más feministas que cualquiera! 

Soy enormemente afortunada, pero no ha sido la suerte sola que cayó del cielo la que me tiene acá, han sido esas batallas ganadas por otras mujeres que ya no están y los brazos de otras mujeres que todavía tengo cerquita los que me permitieron llegar hasta acá: los de mi mamá, trabajadora incansable y modelo de todo lo bueno que puede ser una mujer; los de mi abuela, líder de su generación, pionera de los divorcios (;p), que además de cuidarme y criarme con el amor de una madre mientras mi mamá trabajaba en el día, crió a los hombres y demás mujeres de mi familia que fueron mi primer ejemplo de libertad, igualdad y respeto; los de mis tías, que fueron mis otras mamás; los de Glorita, hada madrina #1, sabiduría; los de Cata, hada madrina #2, la inspiración. Y tantas mujeres que han pasado y de las que he aprendido, mis profesoras, mis compañeras, mis amigas, en fin. No sé qué sería de mí sin ellas. ¿¿¿Qué sería de nosotras sin nosotras???

Les confieso que sabía cómo iba a comenzar este post pero no cómo iba a terminar, solo quería poner en palabras lo que estuve pensando desde ayer y creo que todo se resume en una sola (así que perdón por los 6 párrafos innecesarios): SORORIDAD. De eso se trata este día y por eso estoy aquí, trasnochando a doble reloj, hablando del tema... Si no existiera ese sentido de hermandad, de sentirnos iguales entre nosotras primero, si no existiera esa capacidad de aliarnos, de compartir, quizás no estaría desde mi privilegiado lugar intentando difundir este mensaje porque, si no lo visibilizamos, si lo tapamos con flores, esquelas lastimeras y chocolates, cómo vamos a cambiar la realidad de quienes siguen en condiciones de opresión? No precisamente felicitándonos por nacer mujeres, sino apoyándonos y ayudándonos en esta lucha por igualdad para todas!

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