jueves, 18 de mayo de 2017

Bogotá Fashion Week: la nostalgia.

"La nostalgia es ese tiempo fuera del tiempo. La nostalgia no solo nos aleja del tiempo, es una forma de soñar, de imaginar". Svetlana Boym  sobre "El futuro de la nostalgia"

Perdón por el abandono, trabajo, viajes, etc, lo usual! Pero no se me había olvidado terminar esta serie de posts... De hecho, mencioné esta colección en la charla que dicté hace unos días en Lima, mientras hablaba de la nostalgia como rasgo del consumidor actual (particularmente de millennials); y es que el mundo entero se encuentra sumido en una nueva ola de nostalgia, las marcas hurgan en el baúl de sus recuerdos y desempolvan sus logos y empaques antiguos, las grandes casas de diseño crean cargos de Directores de Memoria para recuperar las mejores piezas de colecciones pasadas y Juan Pablo Socarrás, abre los baúles de Luisa Francisca, su abuela, para compartirnos otra pieza de ese bello rompecabezas familiar suyo, que lleva también un poquito de esa identidad que tanto busca la moda colombiana.


Hablemos entonces de esta colección que parte la nostalgia, que celebra el pasado y lo une magistralmente con el presente, una nueva entrega en esta suerte de “saga” a la que nos tiene adictos Juan Pablo Socarrás, como si se tratara de una serie de época pero con esos tintes macondianos propios de los contadores de historias de la región de Juan Pablo.

Esta vez, es la historia de su abuela Luisa Francisca -contada en una carta que la tía Julia envió a su sobrino Juan Pablo-, su vida, sus viajes y, por supuesto, los atuendos que guardaban en sus baúles, los que van hilando la colección; una colección que puede entenderse como atemporal si se quiere o Resort, si prefieren etiquetarla, porque se conecta perfectamente con una mujer viajera, ciudadana del mundo, idónea casi para cualquier destino vacacional veraniego o tropical y en cualquier momento del año.

Y es que Juan no se queda en el costumbrismo de retratar a un personaje en determinado punto de la historia, sino que es capaz de traerla al ahora y presentar prendas y looks acordes con el momento, nostálgico pero actual, que podría usar una mujer de muchas épocas, de muchas edades, en muchas etapas de su vida. La historia de Luisa Francisca y Antonio es material suficiente para una novela pero la tía Julia la resume en esta carta, en la que encajaba cada outfit presentado y cada una de las marcas del colectivo de colaboradores de Socarrás. Se las dejo completa junto a algunas imágenes y con esto terminamos este post porque no hace falta más nada en esta historia perfectamente contada y en estos outfits absolutamente antojadores:

Querido Juan Pablo,

Como muchas veces me lo has pedido, voy a contarte la historia de tus abuelos, Luisa Francisca y Antonio. 

Ella era una de las mujeres más lindas del Valle; no en vano, en muchas ocasiones le pidieron a la tía Máxima que la dejara ser Reina del Cesar, pero la tía nunca accedió. Ella nunca quiso que Luisa Francisca fuera reina. No la educó para eso, solía decir.  Eso sí, una vez terminó sus estudios en el internado y empezó su romance con Antonio, Máxima fue inmensamente feliz al saber que su hija quedaba bien casada, con un hombre que no solo era muy educado, sino que además, era un hombre trabajador.

La historia de amor de ellos fue muy linda, te lo puedo decir yo, que fui su celestina, mejor, su cartero. Era yo quien les ayudaba con el intercambio de cartas, extensas cartas de amor, entre ellos. 

El día que Luisa Francisca y Antonio se casaron, a tu abuela la mandaron con un ajuar de novia, compuesto por más de 180 baúles, cargados de ropa, sombreros, zapatos, y todo tipo de accesorios para iniciar la que sería su nueva vida como la señora de Antonio Yani.


Ellos tuvieron una buena vida juntos.  Viajaron por el mundo gracias al trabajo de tu abuelo, donde siempre Luisa Francisca se robaba la atención por su elegancia y su forma de vestir.  Usaba ropa bellísima. Los vestidos estaban elaborados en sedas, chifones, crepes, denim, lanas y algodones. Las siluetas y los prints inspirados en las formas, texturas y colores que Luisa Francisca descubrió en sus múltiples viajes por el mundo.


Pero mis favoritas siempre fueron las faldas. Faldas llenas de volumen que parecían bailar con el viento de trópico barranquillero de febrero. De sus viajes por el Viejo Mundo se trajo un montón de ideas, trench, kaftanes y kimonos; mientras que de sus recorridos por los pueblos colombianos, rescató las mantas guajiras, las ruanas que reconvirtió en capas, ¡y los sombreros (Lina Osorio), tenías que ver los sombreros!, ¡y esos tocados (Carlos Duarte)!, te mueres de la dicha.


¿Joyas?, por supuesto, mi querido Juan, que había joyas. Exquisita y elaborada joyería (Faoba). Así como ropa interior (Lingerie Sort) de exquisito gusto, y la debilidad de Luisa Francisca, los zapatos (SanÁngel) y las carteras (Tatiana Luna). Un conjunto armonioso. Un par de zapatos y una cartera para cada atuendo.

Y Antonio, tu abuelo, siempre impecable. Lucía vestidos cruzados, chalecos, esmoquin tropicales, gabanes, capas, bermudas, y unas pijamas en seda, con las que perfectamente, cualquier mujer actual asistiría a una gran fiesta de salón. Los zapatos (Argento y Borbón), parecían espejos de cuero de lo bien lustrados que iban. Y lentes (Opticalia) para cada ocasión de uso.

Pero la felicidad no es eterna, querido Juan. Tu abuelo, Antonio murió muy joven y, Luisa Francisca quedó viuda. Una viuda con 10 hijos que sacar adelante.  Pero ella, además de bella, era muy inteligente y decidida para su época y, claro, con la necesidad de tener una mejor calidad de vida para su prole, empezó un negocio innovador para su tiempo, la venta de alimentos congelados que ella con un sistema especial de refrigeración (Samsung #BlackEdition) elaboraba, y que en esa época era una auténtica innovación. Una empresa que tuvo, mucho auge y éxito en el Valledupar de los años 80, que trascendió a la pastelería, gracias a la gran habilidad manual que siempre tuvo y que, sin duda, heredaste tú.


No te quiero aburrir más, pero quería que conocieras la historia completa. 

Con el cariño de siempre,

Tu tía Julia.

3 comentarios:

  1. Estuviste en Lima? OMG!!! Que triste no haberte visto, hay algún sitio donde se pueda ver tu charla?

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  2. Acabo de llegar a tu blog.

    Me he quedado fascinada con tus textos y tus imágenes. Da gusto leer un blog de moda con esas palabras.

    UN abrazo.

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