domingo, 24 de septiembre de 2017

Andrés Otálora primavera verano 18: expedición futuro y pasado.

En junio de este año visité el taller de Andrés Otálora y supe que su pasarela en esta nueva edición del Cali Exposhow podría realizarse en el Museo La Tertulia; como buena caleña y millennial nostálgica que soy, me emocioné solo de imaginarme el encanto y la majestuosidad de este ícono arquitectónico y cultural de mi ciudad, enmarcando la colección de uno de los primeros nombres con que relacioné la moda en mi adolescencia. Me lo saboreaba desde junio, así que la noche del jueves pasado, cuando ocupé mi lugar en la primera fila de las dispuestas alrededor de la doble fachada del edificio principal del museo, inspirado en el Palazzo della Civiltà Italiana, fui feliz de ver materializada una muy buena colección, alineada con la temporada que se presentaba y conectada con la historia de la marca, y fui muy muy feliz de ver tan bien lucido este imponente escenario de mi Cali bella.


Y ese guiño al pasado con la locación no fue el único en esta colección, que retoma los archivos y la memoria de la marca (donde yace realmente su valor) para imaginar el futuro, avanzando con continuidad. Andrés vuelve a su viajera, esta vez con prendas que remiten a lugares desérticos y rocosos, con más estructura, superficies deshidratadas (porosas y rugosas como el tul) y menos color, calidez y erosión que se balancea al encuentro de siluetas más sueltas con naturaleza herbal y la sensación futurista del brillo líquido, pasando en un par de cambios de Versalles a un paisaje arqueológico sacado de cualquier película de Indiana Jones o tal vez, de algún escenario posapocalíptico. Hay detalles manuales con una dirección de estilo actual y realista, maximalismo rústico, un lujo simple, foco en la forma, textura y proporciones, pocos detalles pero muy bien ejecutados. Las prendas de ocasión (faldas y vestidos) se refrescan con básicos y un enfoque Hi-Lo.


Volúmenes esculpidos de influencia arquitectónica que se actualizan con detalles utilitarios minimalistas; cinturas ceñidas, mangas sobredimensionadas, superposiciones de prendas, detalles históricos como el cinturón tipo corset, los bordados pasados ahora en apliques 3D  y el estilismo militar y safari (que también pueden funcionar como alusión de supervivencia en imaginarios futuros). En la carta de color se encuentran el polvo de la tierra y las vetas de las piedras, arena rosa, matices rojizos, metalizados, verdes militares y amarillo azafrán.

Andrés y su equipo logran incorporar las tendencias más fuertes de momento a su estética, una que ya debe ser familiar para el público caleño que lleva viéndolo en el Cali Exposhow, edición tras edición desde hace más de 15 años o, fuera del evento, en su taller, desde hace ya unos 25 (en la Cali en que yo crecí, había 2 diseñadores reconocidos y uno era él). Hay mucha historia en Andrés Otálora y por eso celebro que se rescate y que re-inspire el presente y futuro de la marca; y Andrés no es el único que lo ha notado, vieron el homenaje de Versace a su historia? Ven a marcas como Levi's desempolvando sus logos setenteros y reinventando sus siluetas más emblemáticas? Bueno, pues creo que veremos bastante de este "Futuro Pausado" en los próximos meses; menos amnesia de marcas, más revalorización del pasado.

“CON UN OJO  PUESTO EN EL PASADO,  AVANZO DE MANERA  RETROSPECTIVA HACIA
 EL FUTURO. Koichi Inakoshi – YOHJI YAMAMOTO




Una vez más, el show se lo lleva la experiencia completa, la conexión con el espacio, la música, la iluminación y hasta la brisa de la ciudad, por supuesto soportadas por una colección bien pensada y ejecutada. Bravo y gracias, Andrés, porque hiciste que este Cali Exposhow valiera la pena para muchos de nosotros.

2 comentarios:

  1. Hasta ahora puedo leer este post. Me encanta cuando las colecciones tienen tanto trasfondo, piezas significativas.

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