lunes, 18 de junio de 2018

Moda, política y el nuevo rol de los influencers.

El domingo, al empezarse a conocer los resultados de las votaciones presidenciales, todo se derrumbó dentro de mí, aunque estaba mentalmente muy preparada para eso, DADAS LAS CIRCUNSTANCIAS PREVIAS DE CAMPAÑA y la historia de este país, tan derechito y sinistrofóbico. Quienes me siguen y me conocen desde hace más de 4 años saben que los temas políticos, aunque no los exteriorice siempre, me afectan profundamente, pero esta vez se notó mucho más porque tenemos mayores audiencias y nuevos canales (antes no teníamos insta-stories, para desahogo inmediato, por ejemplo). El punto es que tan claro tenía que esto iba a pasar, que venía preparándome y preparándonos desde hace unos meses; por eso escribí ese post sobre la izquierda de la moda, y por eso dejé de escribir acá desde finales de marzo (también por falta de tiempo por andar pasando bueno, no todo es drama político en mi vida).

Mis posts más recientes fueron, precisamente, orientados al activismo desde la moda, a excepción del último (looks festivaleros) que fue “complacencia” a una querida seguidora; hablamos del activismo en la temporada de alfombras rojas, del proyecto "El Espíritu del momento" de Paloma y Angostura y, por supuesto, intenté empezar a abrir el espectro de ese monstruo abstracto que nos vendieron bajo el nombre de "izquierda" desde mi esquina de batalla que es la moda, este blog, mi voz y mi experiencia. Se sintió liberador hacerlo, así que luego fue difícil volver a temas que no me parecían lo suficientemente liberadores y me vi dejando en borrador cada nuevo post que empezaba a escribir... hasta ahora.

Gracias a ese todo se derrumbó, a la apasionada violenta que me pego con este tema en elecciones -o en plebiscitos por la paz-, a esta nueva tusa de país que -como dice Greeicy- no me mata y sí me hace más fuerte, quise volver a escribir para darle un nuevo rumbo a esto y no, no voy a hacer un blog de moda de izquierda, pueden tranquilizarse con eso, pero sí me comprometo, como les dije a todos los que me siguen en mis historias, a ser mucho más crítica con la moda que les comparto. Suficiente de moda con campañas bonitas, suficiente de creer y de buena fe; estas elecciones con nuevos canales de difusión y mayores audiencias nos permitieron ver los verdaderos colores de algunos diseñadores, marcas e influenciadores.

Sé muy bien en dónde estoy metida, llevo 10 años en esta industria y no, nunca he creído que sea la mata ideológica, pero sí tuve un ingreso a la moda por esos lados, tuve una maestra, madrina y mentora maravillosa que me introdujo a este mundo hablándome de la moda como canal de difusión, la moda como expresión, la moda que comunica. Ya no sé cuántas veces he repetido esto y no sé cuántas lo vuelva a hacer pero a Gloria García le debo eso y más y no me cansaré de agradecérselo. También gracias a ella, los inicios de mi carrera estuvieron marcados por personajes igualmente críticos y coherentes; por mencionar solo a algunos estuvieron (y siguen estando) Pilimoon, Darío, Maria Luisa, profesionales talentosos  y seres humanos increíbles que me enseñan esa moda que me enamoró, por la que empecé a escribir y en la que me quedé. Ellos me dieron esta voz y la audiencia de la que hoy me enorgullezco tanto, no por cantidad sino por calidad. Luego vino mi paso de 4 años y medio  por WGSN y entendí de dónde venía todo lo que para muchos resulta superficial; la elección de un color, los estampados, las tendencias, el comportamiento, las macros, el estudio de los movimientos sociopolíticos, y mi otra gran maestra de moda y vida, Cata.

Les cuento -o repito todo eso- porque sería muy hipócrita de mi parte venir a indignarme ahora con la moda, sabiendo que trabajo en una industria que contamina, que explota, que es, al final del día un negocio, si no les explicara mi entorno, mis bases y mis motivaciones. Si les sigue resultando hipócrita, todo bien, no hay problema. Yo me siento coherente indignándome con lo que salió a la luz por estos días porque me formaron en la moda para otra cosa y terminé cayendo en el juego de compartir lo bello sin revisar el fondo y por eso hoy me quiero desligar completamente de ESA moda. No lo voy a hacer en un solo post, ni en una semana, el camino apenas empieza pero les quiero dar una idea de por donde va esto.

Me aterra lo que se viene para el país en términos de derechos humanos con la decisión que finalmente la mayoría tomó el domingo pasado; me aterra que algunos personajes, diseñadores, marcas y colecciones se vendan como adalides de causas que defienden esos derechos humanos, feminismo, paz, igualdad, medio ambiente y todo eso contra lo que votaron, por miedo quizás a la izquierda, por convicción en lo que esta derecha tenebrosa les ofrece, no sé; así que este espacio será para dar mayor visibilidad a la coherencia, a los proyectos que sí aportan realmente a esas causas, a la moda y personas que siguen siendo coherentes con eso en lo que sigo creyendo y sí, cuando lo considere necesario, a rechazar esas que no lo son, sin que esto se trate de una cacería de brujas, sin querer hacer una lista negra, se trata de exigir coherencia con las causas que nos venden.. También quiero que hablemos más de izquierda porque me preocupa que haya personas con audiencia e influencia que sigan pensando que no se pueden apoyar ideales de izquierda desde ciertas clases, estratos, con comodidades, lujos o portando una cartera Gucci; eso es simple y llana ignorancia, así que hay que hablar más y leer más sobre las raíces, sobre los orígenes de esas mismas marcas, y llenarnos de herramientas para en 4 años no volver a cometer la canallada que acabamos de cometer (no han pasado dos días de conocer los resultados y ya están confirmando nuestros miedos relacionados con los acuerdos de paz, con el medio ambiente, con la independencia de ciertos medios de comunicación y con los nombres que suenan para gabinete).

Este es mi medio, este es mi idioma, mis redes, la moda y la palabra son mis armas y desde aquí vamos a resistir los que me quieran acompañar. Cuéntenme sus proyectos de moda coherentes con esos derechos, rechacemos desde la moda eso que tanto nos molesta hoy, no nos quedemos callados. Defendamos nuestro derecho a disentir, seamos la voz de esos que no la tienen, con coherencia, no haciendo estampados y colecciones alusivos a la paz o a masacres y luego apoyando al que ya empezó a meterle trabas a los acuerdos de paz o por influencers que nos venden copys de empoderamiento y camisetas de girl-power pero promueven un partido a favor de la penalización del aborto, contra la igualdad, que no es capaz de llamar a los homosexuales por su nombre sino que los anula diciéndoles NO-HETEROSEXUALES. Ya hoy salió la primera ex-reina que apoyó a Duque en una marcha del orgullo LGBTI. Se trata de coherencia. Y empatía. Si les pareció que el año pasado intenseamos con esa palabra, lo que viene es sabroso. Se viene la revolución de la empatía y en esto tengo la mejor dupla.

Luego le pondré foticos a esto, por ahora solo me quería desahogar.

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