miércoles, 8 de agosto de 2018

La moda como distractor.

El outfit de Maria Juliana Ruíz en la posesión presidencial no me inspiró lo suficiente como para escribir sobre él pero sí lo que desataron las lecturas que se le hicieron. Se dijo que había sido anti-feminista criticar lo que usó, que se le denigró como persona, que se le comparó injustamente con Tutina, que fue objeto de todo el odio que despierta su marido (o el jefe de su marido), en fin, que cómo se nos ocurre hablar mal del trapito de la señora en vez de destacar sus logros y estudios. Y en gran parte, tienen razón, es muy triste que seas una persona preparada e inteligente y termines siendo el objeto decorativo de un político y de un país, una trophy wife, porque eso es una primera dama; el cargo de entrada es innegablemente machista, nuestra política es machista y nuestro país, qué creen? MACHISTA y con mayúscula sostenida (como les gusta al nuevo régimen). Y como me parece maravilloso que un vestido nos de pie para hablar de lo que realmente importa, entremos pues en materia. 


Hablemos de si está mal o bien criticar el vestuario de ellas y no el vestuario de ellos. La moda masculina y en especial en estos eventos tan acartonados cumple la función de uniformar (y aún así, Abelardo de la Espriella siempre será el peor vestido en cualquier acto político, así no asista), en cambio la femenina -y aquí no sé si celebrarlo o quejarme-  se ocupa de la función diferenciadora de la moda, pero cuando hay diferencia se habilita también la opinión y en especial la opinión de terceros en un país que, quizás por imitación, entiende a la familia presidencial como su propia realeza; entonces hablamos de la moda como herramienta de comunicación, soy la primera en celebrar ese enorme poder de transmitir un mensaje y en especial en esas plataformas, pero que existan esas plataformas que la habilitan como pancarta también la hace objeto de miradas y críticas de todo tipo, arma de doble filo, no sé si vendrá en la descripción del cargo pero novedad no es. De ahí que ayer algunos hayamos querido interpretar (muchos con una carga de subjetividad enorme, lo reconozco, siempre he dicho que la moda es subjetiva y si hablamos de moda como extensión de un mensaje político, bueno... hold todas mis redes sociales) lo que Maria Juliana y sus asesores quisieron comunicar a través de su look. La moda ES un acto político (como reza una camiseta de DosLatinas que ya encargué para mí).

Hice un esfuerzo sobrehumano hoy para desligar toda la información y contexto del look -la inclinación derechista, el "exorcismo" del padre Chucho, etc- y le di una segunda mirada, desprovista de la efervescencia y calor de ayer; me siguió pareciendo igual de tieso, acartonado, soso, anticuado, clerical y casi colonial que a primera vista. Aún así corroboré con una experta mucho más objetiva que yo en este asunto y coincidimos en que no fue un buen look para la mujer, ni siquiera hablemos de "primera dama" (ya ahorita entro en la connotación horrible que hay en ese título), para Maria Juliana, una mujer joven que terminaron envejeciendo a la velocidad de las canas teñidas del marido. No solo se veía mucho mayor sino incómoda (quién sabe si ella quería dejar su carrera en el exterior y asumir ese segundo plano para que su esposo pudiera perseguir su carrera política), el tejido del abrigo/vestido de Silvia Tcherassi parecía tejido de iglesia. Opulento, sí, pero casi papal. En fin, no logré una opinión objetiva que dijera algo positivo del look. Ahora, en esa breve primera aparición de primera dama, de verdad alguien espera que se pueda conocer algo más de la mujer detrás del traje? Hay espacio para que la primera dama hable en ese circo evento? La primera dama aporta algo más que su "elegancia"? Desafortunadamente no. Es un evento en el que la primera dama es de adorno (creo que lo máximo a lo que puede aspirar en otros eventos es a ser anfitriona).


Hablemos del "cargo". El título Primera Dama de la nación sugiere que quien lo porta es la mujer más importante del país (horror), PERO DEBE SER DAMA (doble horror)! No tiene responsabilidades asignadas, NO RECIBE UN SALARIO ni compensación pero sí debe cumplir funciones protocolarias como escort acompañante del Presidente; puede dedicarse a la caridad labor social o causas benéficas. Así que, quienes criticamos su outfit estamos reduciendo su capacidad de elegir libremente o su condición de igualdad salarial o de género? No creo, creo que eso lo hace el cargo, la figura, no el que un vestido nos parezca lindo, feo, anticuado o hecho de las cortinas de la casa de Nariño. Que lo hemos normalizado? Sí, y eso sí me resulta horrible, así como normalizamos los reinados, los piropos callejeros y tantas otras formas de machismo. 

Ahora que lo notamos, vale la pena resaltar a esas primeras damas que han logrado trascender ese rol secundario, algunas a través del vestuario o mejor, la construcción de una identidad a partir del vestuario y sus mensajes, Tutina, por ejemplo. Y siendo Tutina la primera dama saliente, bueno, tiene sentido que hubiera expectativa de muchos -de mi parte no hay expectativa de nada relacionado con esa gente- por lo que iba a lucir y lo que iba a comunicar Maria Juliana. No veo elemento sorpresa en el morbo que eso genera. Sin embargo, coincido con quienes señalaron el error horror de criticar no el look o lo que transmitía sino el aspecto físico de Ma Juliana e incluso su clase. El bodyshaming jamás, bajo ninguna circunstancia será algo que aceptemos, en eso estamos de acuerdo todos. Y en cuanto a la clase, bueno, la clase es una construcción social que también me resulta subjetiva, para unos tiene que ver con dinero, para otros con crianza, para otros con porte y elegancia, no hay un parámetro real para medirle la clase a nadie y si vamos a teorizar, ambas ocupan la misma jerarquía social: primeras damas. Así que no hay que victimizar a Maria Juliana, eso sería subestimar su inteligencia, estudios, preparación, libre albedrío; creamos que ella sabe en qué se metió y eligió esto, así como debe tener consciencia de su exposición y lo que comunica (si no ella, sus asesores).


Dicho eso, lo que realmente me molesta de todo el asunto es que hoy, después del vergonzoso episodio de ayer, una posesión presidencial que parecía un homenaje a un ex presidente nefasto, con un discurso del nuevo y vergonzoso presidente del Congreso que más allá de malintencionado, odioso o polarizador -nominada a palabra del año-, ESTABA PLAGADO DE MENTIRAS (btw, ninguna mujer habló en todo el evento, o me equivoco?). Si el vestido de Maria Juliana le transmitió a alguien una vibra a Gilead, es porque todo el contexto reforzaba esa sensación. Entramos a un mundo distópico y si bien el vestuario va a contar el momento histórico, lo realmente importante es ver cómo salvarnos de esa distopía. La moda como mensaje sí, pero donde no hay material no hay que desgastarse descifrando, pero definitivamente, la moda como distractor, NO

5 comentarios:

  1. Ayyy Ita, pues la verdad ayer no quise ver nada de este circo cíclico... Me puse mi pinta COOL dominguera (ese mismo desasosiego después de las 3pm así fuera festivo ) y pa' la calle socio, porque desde la última boda real en Inglaterra y enterarme de todos los derechos a los que renunciaba una mujer sólo por "amor" es directamente proporcional a la renuncia que hizo la nueva señora de Duque para decorarlo públicamente por los siguientes 4 años..... Así que que en este mundo de las misses recordé que yo era la masss xi gorda, solterona y feliz... Y que cachonearía una cita mediática por una salida parchada ..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también me quedé con la boca abierta cuando me enteré de todo a lo que Meghan debió renunciar por amor, y ahora resulta que lo mismo pasa con las primeras damas!! si eso es amor creo que me quedare soltera toda mi vida, no estoy dispuesta a renunciar a todo por lo que trabajado tanto tiempo.

      Eliminar
  2. Vi parte del artículo en el instahistory de una amiga y me pareció tan bueno que tuve que entrar al blog a leerlo todo!!! Me encantó la opinión y a pesar de que soy de Panamá, lo que dices de ser una figura decorativa es muy cierto. Igual estoy de acuerdo en que el outfit fue un desacierto total. Saludos desde Ciudad de Panamá

    ResponderEliminar
  3. Te escuché en el podcast con las otras chicas y me parecio genial! La juventud debe mostrarse y disfrutarse no esconderse y disfrazarse, pobre juliana asi con minusminú. El poder es un monstruo que traga lo que le rodea! Bien chicas por opinar de manera tan fresca sobre la ridícula "elite"chibchombiana.

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario!